MORIR EN EL ESCENARIO
En este mismo estadio murió David Marín hace un año, y por esa muerte en este montaje todo el personal llevaba casco.
Otro técnico, Francisco Parilla, murió trabajando en un plató de televisión....
De no solucionar ahora las cosas tendremos que acostumbrarnos a recibir cada vez más noticias de éste tipo porque la sociedad clama por espectáculos cada vez más deslumbrantes, grandes, monumentales, macromontajes que se llevan a cabo con los mismos presupuestos de siempre lo que obliga reducir gastos de los mismos, del sueldo de los técnic@s y de las inversiones de seguridad.
Montar un escenario como los que pueblan las fiestas de nuestras ciudades exige jornadas de más de 12h a un grupo de montadores, iluminadores, sonidistas, auxiliares y un largo etc, técnic@s en una palabra, comprometidos con el hecho cultural, que trabajan para que otros tengan ocio y que lo único que piden es un poco de dignidad, igualdad laboral, derecho a la formación y aplicación de la ley de riesgos laborales.
No pertenecemos a la construcción como se empeñan en intentar algunos sindicatos, somos técnicos de las Artes Escénicas, orgullosos de serlo y de proclamar que “sin nosotros “tampoco” hay espectáculo”.
El actor, el interprete y el técnico van de la mano y el uno sin el otro no son nada. Tal vez los actores quieran morir en escena, pero desde luego, nosotros, no queremos morir en el escenario.
Hoy el negro de nuestras camisetas rinde homenaje a las familias de los muertos al tiempo que deseamos una pronta y total recuperación a los heridos.
Elías Otaola
Socio nº 16 de la
Asociación Profesional de Técnicos de las Artes Escénicas. ATAE
